lunes, 21 de diciembre de 2009

CARTA AL NIÑO ROCKERO

pleno 21 de Diciembre, casi las 11 de la noche..este mes siempre trae sus tintes melancólicos y he de admitir que detesto el consumismo arrebatado que nos invade por estos días, sin embargo me entrego a los placeres dionisiacos que abundan con la excusa de celebrar el cumpleaños cristiano: como, bebo y rockeo sin parar. Al fin y al cabo luego de un dificíl semestre en al universidad (que al final resultó mas exitoso de lo que esperaba) creo que lo merezco... Como regalo de navidad - o de antinavidad si se quiere- hago a un lado al hosco homorocker y dejo esta carta de lemebel, dulzona y un poco cortavenas a decir verdad, y espero que en alguna navidad la soledad homo rockera se disipe; nos vemos el otro año parceros, gracias por leer! y felices fiestas...si quieren jeje.

Mi niño rockero:

Mientras el verano agoniza, recuerdo que alguna vez fui feliz bailando contigo una canción picante, de ésas que a ti no te gustan, pero que en la amanecida trizan el corazón con sus puñales baratos. Recuerdo muchas cosas que se evaporan en el sudor de ese febrero. Quizás el sabor tibio de tus lágrimas desbordando la noche whiskera, cuando el mundo te dejó solo, tan triste anidado en las ramas de mis brazos. Tal vez recuerde una tarde con Yura y Pancho, donde mirabas el horizonte "como un ciego frente al mar" Y yo no pude decirte nada. Por eso prefiero escribirte, para rozar las eléctricas rosas de tu pecho rockero, tu corazón rockero que late mientras lees esta carta. Prefiero estar ausente mientras recorres estas líneas imaginando que te pienso desnudo, desmadejado en tu cama revuelta. Quizá dándole con ese King Crimson inagotable. Y mientras escribo, las letras bailan en el aire de tu pieza. Son notas musicales que retumban en la batería al lado de tu cama. Y es como si yo estuviera ahí, hubiera permanecido para siempre empollado en las cajas de huevos que amortiguan el solitario concert... Y luego, cuando el cansancio te vence y caes al precipicio del sueño, me sigues escuchando, me gritas que no deje de hablar, que te acompañe por los túneles mojados de tu eyaculación nocturna. Para que pueda ver ese chorro de luces que expulsas con tu pene estrangulado entre las manos. Como una lluvia de fuegos artificiales que estallan en tu semen inflamable. Entonces ese resplandor que ilumina la pieza con su perfume lechoso. esa electricidad te recorre entero con espasmos... Después, un océano se va secando entre las sábanas, solo queda ese olor y un deseo pegado entre los dedos. Sólo queda mi voz en estas letras, mi voz que ya no puede alcanzarte durmiendo para siempre en el secreto. Sólo queda tu olor a cama dulce girando en el caracol negro que me circunda mientras escribo. No sé si esta carta volará hacia tu destino. Por el momento, estoy colgando de ti a punto de caer al sueño. El televisor zumba como una avispa y la noche va enguantando lo que no te pude decir.

Pedro lemebel, adios mariquita linda 2004.

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