lunes, 30 de noviembre de 2009

EL ERROR GAY


El ghetto gay, ese pequeño mundillo al que los homosexuales nos vemos relegados y a los que la gran mayoría anhela pertenecer a toda costa, contal de 
cumplir los estandares de consumismo de esta sociedad hipocrita y que por una parte juzga y señala cuando de igualdad de derechos se trata, pero que a la hora de exprimirle el bolsillo a los habitantes del cada vez mas cerrado y "exclusivo" circulo de los "gays"- los gays fashion por supuesto, los mismos que viven el mal lamado orgullo con forma de pulserita de arcoiris y que consumen y compran como lobos hambrientos todo lo que huela a gringo o a europeo y que los haga tan "cool" en sus pequeños antros electro poperos como para sentirse en ibiza o en barcelona- los trata como cualquiera e incluso con mayor discplisencia contal de que satisfagan sus devoradoras fauces de dinero, ese ghetto que se rebela y pelea por derechos desde las comodas trincheras de la superficialidad y que insiste en ser parte de una raza unica y diferente...creo que esa igualdad por la que tanto se ha batallado y por la que se seguirá luchando por mucho tiempo, nunca será cierta (tanto en el papel como en la cotidianidad) hasta el dia en que dejemos de ver al homosexual como un ser distinto del hetero, como si se tratara de dos especies distintas y contrarias, ahora si uno va a los antros donde las reinas poperas pululan es posible que esta teoría se reafirme, pero aún pienso que todo eso no es mas sino la prueba feaciente de una aceptación a la relegación que la sociedad machista ha impuesto al homosexual "que sean gays pero lejos de aqui" como dicen por ahi. El celebre escritor argentino Manuel Puig hace una fuerte critica a la ghetización ( y autorelegación) del homosexual haciendo incapié en el error de la categorización de la sexualidad humana, el consumismo homosexual y su debilidad para cuestionar los dispositivos de poder y homofobia que vivimos a diario.

El Error Gay*

Por Manuel Puig

La homosexualidad no existe. Es una proyección de la mente reaccionaria. Lamentablemente, creo que en materia de sexo somos casi todos bastante reaccionarios: para nosotros la homosexualidad existe, ¡y cómo¡ Pero nos hacemos ilusiones, igual que los que creían en la tierra plana.

Me explico: estoy convencido de que el sexo carece absolutamente de significado moral, trascendente. Aún más, el sexo es la inocencia misma; es un juego inventado por la Creación para darle alegría a la gente. Pero solamente eso: un juego, una actividad de la vida vegetativa como dormir o comer, tan importante como esas funciones, pero igualmente carente de peso moral. Los homosexuales no existen. Existen personas que practican actos sexuales con sujetos de su mismo sexo, pero este hecho no debería definirlos porque carece de significado.

Lo que es trascendente, y moralmente significativo, en cambio, es la actividad afectiva. Pues bien, creo que hemos pasado ya la Edad de Piedra, y así como hemos aprendido a no comer veneno y a no dormir dentro de la cueva de los lobos, hemos aprendido también a hacer hijos cuando queremos, y no cuando la casualidad lo quiere.

Parece que el gran malentendido empezó hace ya muchos siglos, por obra de un patriarca que habría inventado el concepto de pecado sexual, con el fin, entre otras cosas, de controlar a las mujeres. El concepto de pecado hizo posible la creación de dos roles diferentes de mujer, el ángel y la prostituta. Es decir, una sirvienta en casa y una cortesana afuera para divertirse. Y, desde entonces, el peso moral del sexo fue descargado exclusivamente sobre las mujeres, o quien como las mujeres es penetrado, como los llamados homosexuales pasivos. Extrañamente, alguien un día decidió que la penetración era degradante, vaya uno a saber por qué. El falo tenía para estos extraños moralistas un sentido colonizador y no de simple cómplice del placer.

No recuerdo haber oído decir que un hombre fuera promiscuo como un factor degradante. Se decía siempre que un varón que tenía actividad sexual con muchas mujeres era un homme a femmes, expresión simpática y para nada negativa. En cambio mujer promiscua quería decir una cosa mala. Significaba un desprecio, una condena, una crucifixión, o por lo menos una degradación. Pero volvamos a la homosexualidad. Una vez establecida la artificial trascendencia de la vida sexual se volvía importante, significativa, cualquier elección sexual. Y se establecían así los roles sexuales. La mujer iba a tener solamente derecho a ser penetrada y el hombre a penetrar. Y apenas llegado a la pubertad, el ser humano, más bien limitado diría yo a ser objeto sexual, debía descubrir enseguida lo que le gustaba y adoptar en consecuencia el rol correspondiente, para llegar a ser. Vale decir, para lograr una identidad a través del sexo. La dramática elección entre una cosa y la otra era exasperada además por el hecho de que la masculinidad era identificada con el concepto de dominación y la feminidad con el de sumisión.


De cualquier manera, pienso que es imposible prever un mundo sin represión sexual. Me esfuerzo en imaginar como resultado una gran disminución de la llamada homosexualidad exclusiva y una gigantesca disminución de la llamada heterosexualidad exclusiva. Y nada de esto tendría ninguna importancia; todos estarían demasiado empeñados en su propio goce para preocuparse por contabilizarlo. Por eso yo admiro y respeto la obra de los grupos de liberación gay, pero veo en ellos el peligro de adoptar, de reivindicar la identidad homosexual como un hecho natural, cuando en cambio no es otra cosa que un producto histórico-cultural, tan represivo como la condición heterosexual.

La formación de un ghetto más no creo que sea la solución, cuando lo que se busca es la integración. Y por esto me parece necesaria una posición más radical, si bien utópica: abolir inclusive las dos categorías , hetero y homo, para poder finalmente entrar en el ámbito de la sexualidad libre. Pero esto requerirá mucho tiempo. Los daños han sido demasiados. Sexualmente hablando, el mundo es una disaster area. En el futuro muy probablemente nos verán como un rebaño tragicómico de reprimidos: un montón de curas y de monjas sin el hábito, pero disfrazados de grandes pecadores, todos víctimas de nuestras represiones.


* Articulo publicado en revista mexicana Debate Feminista, Octubre, 1997.


Manuel Puig: Escritor argentino (1932-1990). Vivió varios años en Brasil y luego en México, donde murió. Su escritura, de gran prestigio internacional, tiene un registro cercano al kitsch y presenta un uso novedoso del lenguaje popular así como de los géneros literarios más difundidos. Obras: La traición de Rita Hayworth; Boquitas pintadas; The Buenos Aires affaire; El beso de la mujer araña; Maldición eterna a quien lea estas páginas; Cae la noche tropical, etc., (novelas). Varias de sus obras fueron llevadas al cine y al teatro.

7 comentarios:

Manué dijo...

Gracias por escribir esto, estoy harto de pelearme con gays por este tema... :)

Un saludo!!

Isra Jr. dijo...

Muy buena su introducción a este artículo,estoy muy de acuerdo con su opinión.

brujo dijo...

Creo que caes en tu propia trampa, al tener como tus objetivos solo a los gays, si te fijas bien eso del fashion es un mal muy extendido por todos lados no solo entre los gays y creo que eso se debe a que es mucho mas facil seguir la corriente que perder el tiempo buscando lo que realmente te gusta, no es una excusa pero en una sociedad en donde se busca lo rapido y facil (checa los infomerciales en los canales de televisión).

Por otro lado, es claro que en una sociedad en donde la la religión no es tan importante y la sexualidad no esta tan reprimida, la gente ya no se preocupa por los gustos sexuales de los individuos y es en estos ambientes en donde la bisexualidad predomina, esto se debe a que al no tener represión los sujetos no se limitan solo a un rol (gay o buga como ocurre en nuestra sociedad, y en donde los bisexuales son mal vistos tanto por heteros como por gays), en un futuro (espero que no sea muy lejano), las etiquetas al menos en lo sexual tendran que desaparecer, tanto gay como hetero.

homorocker dijo...

parceros gracias por leer, brujo tiene razón al ser homo rocker me enfoco únicamente en ese ámbito, pero la bisexualidad es invisibilizada en el articulo, y la eterna discusión entre si la homosexualidad es el resultado a la respresión y la obligación por escoger un papel sexual, o si la bisexualidad se debe a una no acpetación de la homosexualidad como tal, da para mucho tema,espero abordarlo gracias x leer parce

JULIAN CARDOZO dijo...

que buen articulo

INDI dijo...

Excelente artículo, si me dais permiso comparto para difundir

Anónimo dijo...

claro que existe la homosexualidad. y la heterosexualidad y la bisexualidad etc. son solo categorias de referencia, como todas las palabras. son comportamientos que permiten describir actos específicos que se realizan en determinados momentos. existen los homosexuales o heterosexuales como tal? probablemente no, que algunas personas escojen vivir sus vidas bajo esos parámetros, se limitan, sea esto o no una influencia social segun el modelo imperante, es una opcion. asi como el fashion. asi como todo. no entiendo porque ha de estar mal.