martes, 3 de mayo de 2016

Selfie: ¿Por qué se nos castiga por amarnos a nosotrxs mismxs?


Regreso a mi actividad principal en el blog: escribir. Y es que con el paso de los años y la llegada del microblogging esta actividad fue desplazada por maneras de abordar las problemáticas que una vez me hicieron iniciar este espacio más rápidas y eficaces (léase el microbloging de Facebook) No sólo ha cambiado la forma como empecé a expresarme a través de la(s) red(es) sino también lo que expresaba en ellas.

La muestra perfecta es el material que actualmente expongo en el fanpage de Homorocker; una propuesta que no salió de mi sino que de manera espontánea vino de lxs lectorxs de este blog; al principio me rehusé a publicar las fotos que me enviaban pero cuando vi que existía una cantidad suficiente de material similar me decidí a hacerlo. Actualmente el 90% de contenido de la página son fotos de lxs seguidores de homorocker, las publico tan pronto van llegando – aunque a veces no pueda conectarme por días- y hoy en día me pregunto: por qué no las publicaba cuando me llegaban al comienzo?
No sólo buenos mensajes he recibido, también muchxs seguidorxs me han escrito diciendo que “abandonan” la página porque se ha convertido en una especie de templo del selfie, una ciber oda al narcisismo postmoderno. Quizás es verdad, pero que tiene de malo eso? En una época en donde los niveles de baja autoestima son altos en hombres y mujeres, nos vemos expuestos a la normatividad de los cuerpos por doquier: comerciales, tv, cine, se podría decir que en 2016 debería existir una mayor aceptación de lo diverso, pero la verdad es que los cánones de siempre se siguen manteniendo. Por ello en gran parte he dejado de publicar mucho del contenido que encuentro en la red: la mayoría sigue perpetuando los mismos estereotipos de lo que debe ser considerado bello o masculino.
Y es que si bien, la belleza es algo de lo que a los hombres se nos ha despojado a lo largo de la historia como si de un adjetivo femenino se tratase, hay una gran diferencia entre el acercamiento desde lo masculino a este término al que se tenía por los griegos, en el renacimiento, en la ilustración o incluso en los años 80’s o la década pasada a nuestros días.
La gran diferencia radica en nuestro acceso a las tecnologías y la democratización de la información, mientras en Grecia los cánones de belleza del hombre eran dictados en forma de musculosos adonis de perfección hercúlea, en el renacimiento estos tomaban formas delicadas y femeninas, el ser humano de la cotidianidad solo le quedaba admirar aquellas obras de seres sacados de olimpos y cielos, mientras la belleza o sensualidad quedaba relegada a estos o en el mejor de los casos al sexo femenino, el hombre del común poco o nada tenía que ver con esos términos.

Parece que dicha admiración producida a través de otros ojos es permitida en nuestras sociedades, pero condenada cuando viene desde nosotrxs mismxs; en el antiguo mito Narciso se encontró tan bello al ver su imagen reflejada en un estanque se undió en este hasta convertirse en la hermosa flor perene  que lleva su nombre. El otro día vi un meme sobre Instagram que recreaba esta escena y pensé en como la tecnología ha cambiado, pero aquella idea de que la belleza reposa sobre héroes y ángeles lejos de los hombres mortales aún se mantiene, y lo que es peor: que áquellx que encuentre belleza en si mismx merece la condena y el castigo que recibió el mismo Narciso: convertirse en una hermosa flor para que otrxs admiren en la inmortalidad de las redes sociales.

¿Por qué se nos castiga cuando queremos mostrar nuestra belleza al mundo? La verdad el problema no radica en compartir imágenes de nuestro cuerpo ante desconocidos como si de estrellas de rock se tratase, la condena yace en EL TIPO DE BELLEZA QUE SE COMPARTE. Cuando tienes músculos y cara hermosa ( o simétrica para ser mas técnicos)  y representas a los hércules y Moiseses (en especial de con la ahora tan valorada barba) de la antigüedad, lo máximo que recibirás serán un par de comentarios negativos que nada se comparan con los miles de me gusta que llegan para mantener tu ego o reputación narcisista tan valorada en estos tiempos.

Lo único que resta es felicitar a lxs valientes que se atreven a publicar una foto de si mismxs para el deleite de otros, si algo ha probado el ejercicio de homorocker es que no importa el color de piel, como te vistas, o cualquier tipo de característica prueba de nuestrx diversidad como humanxs, siempre habrá alguien que te encuentre lindx y creo que la razón es muy sencilla: si nos encontramos bonitxs nosotrxs mismos podremos inspirar a otrxs a ello, todxs ya deben conocer aquella sabia frase de Rupaul que dice que si no te amas a ti mismo como demonios podrías amar a alguien más.
Mi invitación entonces es a criticar menos y a disfrutar más, a alejarnos de todos esos prototipos robóticos que nos han vendido los medios y que continúan haciéndolo y comenzar a valorar nuestros cuerpos y mentes por lo que son y no por lo que podrían ser, es realmente triste que dentro de una comunidad que sigue luchando contra la discriminación uno encuentre perfiles de personas que enfatizan en no querer cierto tipo de personas “gordos, flacos, afeminados, altos, musculosos etc”.   Si hemos de criticarnos debe ser alrededor de como cultivamos o seguimos manteniendo estos estereotipos y una maravillosa forma de combatirlo es mostrando nuestra espectacular y mundana belleza en carne y hueso, así sea a través de una selfie.

1 comentario:

RNAN2 dijo...

La comunidad siempre de alguna forma intentará dar negatividad o descontento...